Liberar el corazón para recibir abundancia

Liberar el corazón para recibir abundancia

Para recibir abundancia necesitas liberar a tu alma, ya que si tienes las manos llenas de rencores, resentimientos o sensaciones negativas no podrás recibir todas las bendiciones que el Universo tiene para ti.

La vida es un tránsito que puede pasar entre alegrías y bendiciones o entre quejas y sensaciones de carencia, tú eliges cómo vas a ver al mundo y qué es lo que recolectarás en este camino de experiencias, ya que problemas siempre habrá, pero la diferencia radica en cómo los enfrentamos.

Si quieres recibir abundancia no podrás hacerlo con las manos llenas y sujetando cosas, es necesario soltar, dejar ir y abrirse a la infinita bondad del Universo para que puedas recibir, quien se aferra a viejas ideas no cambia su rumbo, por ello es importante entender y sanar las heridas del pasado para que te liberes y puedas tomar las bendiciones que la vida te ofrece.

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El sendero de la liberación

El sendero de la liberación inicia en el amor a sí mismo, para comenzar a liberarte debes reconocer que te encuentras como un ser encadenado al pasado, a los viejos dolores y a los rencores que han generado esos dolores.

El rencor es enojo viejo, y mientras más enojado o enojada te sientas con tu entorno, contigo mismo, contigo misma, más cierras tus manos a la abundancia y a la felicidad infinita que realmente mereces.

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Examina tu alma y detecta todos aquellos dolores, por pequeños que sean, que en algún sentido te hicieron enojar, o te hicieron sentir triste y vulnerable, ahí en donde duele hay heridas abiertas que no te dejan vivir con plenitud y recibir en abundancia la paz y la felicidad que están hechas para ti.

Esas heridas se curan mediante el sendero del amor propio, comienza a sanarte en la medida en que reconoces tu fuerza y capacidad para sonreír a pesar de las adversidades, no hay adorno más bello para un rostro que una sonrisa.

Piensa en ti, y sonríe porque has llegado hasta donde estás, y porque has decidido liberarte de los rencores y los dolores que no te dejan se libre y que no te dejan ver plenamente toda la riqueza que tienes frente a tus manos y que no tomas por estar sujetando al pasado.

7 Estados en el sendero de la liberación

El camino hacia la libertad y la abundancia infinita tiene algunos puntos en común para todos, esos puntos los puedes reconocer con cierta facilidad y te permiten tener esperanza para lograr tu propósito en el mundo, ser feliz.

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1. Reconoce tus heridas

Lo primero que debes hacer para comenzar a ser feliz es reconocer tus heridas, debes ver la verdadera dimensión de los dolores que has sentido en la vida, y ver esa justa dimensión implica saber que los dolores del pasado no fueron mortales, pues aquí estás, buscando ser feliz, a pesar de esos dolores.

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2. Reconoce tus errores

Así como muchas personas te han herido en el pasado, en muchas ocasiones, sin que sea su intensión, tú has lastimado a los demás, a veces un gesto que sale cuando tenemos un mal día, o una palabra que puede ser interpretada de mala manera, hay muchos momentos en los que lastimamos sin querer.

Al reconocer esos momentos, y otros en los que quizá herimos a nuestros seres amados de manera intencional, es posible ver que lo que hicieron los demás es más digno de compasión que de enojo.

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Si te fijas bien, cuando herimos a otros, es porque estamos heridos, así que una clara perspectiva de esa situación humana nos puede ayudar a disminuir los dolores que nos ocasionan y que ocasionamos.

3. Abre tu corazón al perdón

Una vez que reconoces que el dolor entre las personas suele ser más producto del dolor que de la mala voluntad, al menos por lo regular, es posible abrir la puerta hacia el perdón de las propias fallas y de las ajenas.

Es increíble percatarse de la capacidad que tiene una víctima para perdonar a su victimario y liberarse del dolor de tener que cargar con el pasado, toma en tus manos esa capacidad y considera que el perdón es una decisión que tomas para dejar de tomarte el veneno que es el enojo.

Considera que estar enojado con alguien es el equivalente a tomarse un veneno, con la esperanza de que le haga daño al otro, y eso al único ser que daña es a ti.

4. Reconcíliate con la vida

Si decides perdonar tus faltas y las faltas ajenas que te han dañado busca el modo de reconciliarte, de volver a conformar la unidad que realmente eres en esta vida y que puede disfrutar de todo, sin la amargura del enojo, el miedo o el resentimiento.

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Si te es posible reconciliarte con las personas que te han rodeado en esta vida y que te han dañado sin querer o intencionalmente, busca la manera de hacerlo, si no es posible por alguna causa, procura dejar el pasado atrás para abrir tus manos al presente.

5. Respira

El acto de respirar es maravilloso, al hinchar tu pecho con aire puro, con oxígeno que entra por tu nariz, recorre tu garganta y llena tus pulmones, hasta llegar a tu vientre para después dejar salir el aire lleno de lo que tu cuerpo no necesita logras llenarte de vida y serenidad.

Al respirar tus células reciben el oxígeno que necesitan, tú te llenas de vida y comienzas a ver las cosas con los ojos del corazón más que con las emociones del momento, de modo que dejas de estar vulnerable a las heridas que ocasionan los malos entendidos o aquellos comentarios que se dirigen a ti con mala intención, pero que no te describen en su totalidad.

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Cada vez que respiras antes de reaccionar, optas por el sendero de la liberación antes de engancharte en el camino de las pérdidas y las amarguras.

6. Evita cargarte de toxinas

De seguro has escuchado sobre las personas tóxicas y sobre la importancia de alejarlas de tu vida, déjame decirte que también tú puedes ser una persona tóxica para ti mismo o para ti misma.

A veces la persona que tienes frente a ti dice algo sin la intensión de lastimarte, pero tu mente se encarga de herirte con algo que no te corresponde cargar, entiende que no eres culpable por lo que te acontece en esta vida, de lo que sí eres responsable es de tus actos y de cómo lees lo que te acontece en la vida.

Evita cargarte de toxinas al cargar con culpas cuando se trata de llevar responsabilidades.

7. Sonríe

La vida es hermosa y puedes elegir sonreír o enojarte y para sonreír considera que tú eliges a qué le prestas atención, no puedes dejar que tu día se amargue por completo por un gesto o un comentario que dura un segundo.

Considera que logra más un rostro sonriente que uno adusto, a ti te inspira más confianza quien suele reír que aquellas personas que suelen quejarse todo el tiempo o que siempre están molestas.

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Confía en ti e ilumina tu día con una sonrisa que nazca desde tu corazón, para ello puedes centrar tu atención en las flores, en el resplandor del sol, en el arcoíris que a veces se presenta después de la lluvia o en el placer que representa pisar un montón de hojas secas.

Hay quienes en invierno gustan de quejarse del frío y quienes ven en esa misma estación la posibilidad de beber algo calentito y disfrutar de ello.

Considera que cuando sonríes desde el corazón, no de manera forzada o fingida, entonces ya eres una persona liberada y lista para recibir bendiciones en abundancia, mismas que siempre han estado ahí, pero que nos negamos a ver bajo la venda de las ataduras que tiene el pasado.

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